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MyLaif es el blog personal de @PabloAsekas

Mi viaje a Dublín

Dublin

Hace unos años estuve 3 semanas por Irlanda, más concretamente en Killarney. Allí estuve estudiando inglés y visitando la zona. Fue en ese momento cuando Irlanda se hizo un hueco en mi corazón por los maravillosos paisajes que tiene. En este viaje, 5 años después, vuelvo a rememorar esa sensación tan fantástica de la mano de Dublín y sus alrededores.

La idea del viaje surgió en verano, como un viaje cualquiera de las vacaciones, el inconveniente era que teníamos que hacerlo si o si en septiembre, una vez empezado el curso. Eso fue malo porque ya habíamos empezado la universidad, pero fue muy bueno porque tuvimos tiempo para reservarlo todo y analizar que semana era más económica.

El viaje

Avion Ryanair

Planeamos una estancia de 5 días y 4 noches, esto nos llevó a decidir que no necesitábamos nada más que una maleta de mano. Somos jóvenes, de modo que nuestro presupuesto es limitado, así que contratamos el vuelo con Ryanair y un hotel modesto llamado The Abbey Hotel.

El vuelo

Muchos ya sabéis cuál es la fama de Ryanair, algunas cosas son verdad y otras son mentira. La realidad es que vuelas a precios bajos de un lado para otro y eso es lo que asumimos al comprar los billetes. Por suerte para nosotros, han actualizado su política de vuelo y ahora permiten llevar una maleta de mano y una bolsa adjunta, eso nos benefició a la hora de decidir no facturar ninguna maleta extra.

Bocadillo mierda Ryanair

No tuvimos ningún problema a la hora de los vuelos, no hubo retrasos y todo estuvo en orden aunque una cosa si os voy a decir: nunca, JAMÁS DE LOS JAMASES, compréis la comida que os sirven en el avión: En la vuelta, nuestro vuelo fue el último que se efectuaría desde ese avión, de modo que nos informaron de que toda la carta estaba al 50% de precio. Yo tenía mucha hambre, y más teniendo en cuenta que había personas a mi alrededor comiendo, de modo que decidí comprarme lo más económico de todo. 2,25€ fue lo que me gasté en el bocadillo de la imagen. Me dolió, me dolió muchísimo gastarme ese dinero por tal basura, ahora pensad en que el precio original son 5,50€ y multiplicad por dos esa sensación. En serio… es mejor que os subáis vuestra propia comida, que no os van a poner ningún problema, porque sus comidas son penosas.

El hotel

De todas las búsquedas que realizamos sobre las distintas ciudades que podríamos haber visitado, The Abbey Hotel fue el único hotel que encontramos en el centro y asequible, de modo que no dudamos mucho a la hora de contratarlo. Su ubicación nos permitía movernos por la ciudad libremente sin depender de transporte público y el precio era económico, aunque lo mejor estaba por venir: si reservábamos desde la página web nos regalaban el desayuno y nos hacían descuento en el resto de comidas. Así que no lo pensamos mucho más.

Situado al lado de una de las arterias de la ciudad, The Abbey Hotel es un pequeño hotel que tiene además un restaurante asociado. Las habitaciones no eran gran cosa, lavabo con bañera, camas, tele y una mesa con silla. Sabíamos que no iba a ser lujoso, ni espacioso, nos conformábamos con que fuese cómodo y acogedor para los momentos en que estuviésemos en la habitación de modo que cumplió su misión a la perfección. Lo único que eché en falta fue una pequeña nevera para enfriar nuestra propia bebida y más enchufes disponibles para el cliente. Por todo lo demás cumplió con las expectativas esperadas.

Del aeropuerto al hotel y viceversa

Uno de los problemas con los que uno se encuentra al estar en una ciudad que no conoce es cómo se traslada del aeropuerto al centro o viceversa. En el caso de mi viaje a Londres lo hice con una compañía de autobuses, en este, da la casualidad de que también hay un servicio igual.

Nos lo ofertaron en el vuelo, por un precio de 10 euros podías ir y volver al aeropuerto desde cualquier punto de recogida del autobús, dichos puntos de recogida estaban distribuidos por la ciudad de modo que se podían acomodar a distintas necesidades. En el caso de que no voléis con Ryanair y no os lo ofrezcan en el vuelo, no hay problema puesto que en la salida de la terminal hay un puesto de la empresa donde puedes comprar los tickets.

Dublín

Puente Hapenny Dublin

La ciudad de Dublín me gustó mucho, es una ciudad acogedora y que me gustó estéticamente. Creo que me llamó la atención porque tienen otro estilo arquitectónico y de estar acostumbrado a España, el cambio se nota. Por supuesto, el hecho de que vas de turismo, sin preocupaciones ni nada por el estilo, hace que todo lo disfrutes más.

Fuimos a todos lados andando, la única vez que cogimos el transporte público fue para ir de vuelta al hotel, estábamos un poco lejos y cansados. Pero vamos, que se puede andar perfectamente y llegar a la mayoría de puntos interesantes sin ningún problema. Acabarás cansado, por supuesto, pero es algo que debes asumir cuando vas de turismo.

Me llamó mucho la atención el hecho de que los semáforos de peatones duren tan poco. Es sorprendente. Me encantaron los parques que tienen, daba gusto pasear por ellos. La gente es muy amable, te chocas con ella y, aunque sea tu culpa, se disculpan. Lo destaco porque yo soy el primero que retira el hombro en un cruce, pero hay gente que parece que lo tiene rígido…

Me sorprendió lo imprudentes que son con las bicis, gente sin casco, a toda velocidad, con auriculares, saltándose los semáforos. Casi me atropella una perra que iba a toda velocidad porque no se paró cuando yo tenía preferencia. Aún así es uno de los sistemas más populares para moverse, todo el mundo usaba bicis, las veías por todos lados, aunque no siempre en el mejor de los estados.

Castillo de Dublin

La verdad es que observas un montón de cosas y te mueres de envidia. No solo da envidia porque sabes que no van a hacer eso en tu ciudad, sino porque aunque se planteasen hacerlo, no lo harían porque no está en nuestro ADN. Con esto me refiero a no solo los tipos de parques o edificios, sino a la cultura que rodea la ciudad, eso, por mucho dinero que puedas invertir en obras y remodelación, nunca lo vamos a tener.

Día 1

Tras madrugar un montón y coger el vuelo bien pronto, llegamos a Dublín entorno a las 11, nos registramos en el hotel y decidimos dar una vuelta reconociendo la zona. Orientando nuestro hotel con respecto a nuestros puntos de interés, situando en el mapa tiendas, comercios, restaurantes y locales de comida rápida, e incluso aprovechamos para contratar una excursión de la que os hablaré más adelante. Ese día nos vino genial porque conseguimos ubicarnos bastante bien por la ciudad, de modo que ahorraríamos más tiempo en futuros paseos.

San Patrick’s Cathedral

Catedral de San Patricio

Visitamos la catedral de San Patricio, la catedral más grande de Irlanda perteneciente a la Iglesia. Arquitectónicamente hablando es muy bonita, los alrededores poseen jardines muy bien cuidados y da gusto ver el edificio. El precio de acceso es de 4€ y una vez dentro puedes ver toda la catedral sin problema. Además se ofrecen misas cada cierto tiempo, por si eres creyente y te interesa. Como extra, hay un pequeño monumento a los caídos en servicio de Inglaterra.

Merrion Square Park

Estatua de Oscar Wilde Dublin

Merrion Square Park es un parque que está detrás del campus de Trinity College, no es muy grande pero destaca por tener una estatua homenaje de Oscar Wilde. Nosotros solo vimos la estatua del escritor, pero el parque dispone de unos jardines muy bonitos para pasear y disfrutar.

Día 2

Comenzamos nuestro viaje turístico, primera parada la Guinness Storehouse, para ello fuimos andando atravesando gran parte de la ciudad, viendo lo que nos rodeaba, como funcionaban las cosas y ubicándonos mejor a cada paso que dábamos.

Guinness Storehouse

Guinness Storehouse

La cerveza Guinness es la cerveza más famosa de Irlanda y una de las más conocidas del mundo. Destaca por ser una cerveza negra que se identifica con el pueblo irlandés aunque también es famosa por la larga historia que tiene a sus espaldas, por el alquiler de su primera fábrica por 9.000 años y por su característica espuma.

Nos gusta la cerveza, eso es así, de modo que saber más sobre la cerveza Guinness entraba dentro de nuestros planes, así que desde España compramos las entradas para el tour por la fábrica, el precio fue de 14€ por persona siendo estudiantes. Una vez llegas allí, hay unas máquinas que permiten imprimir tu entrada y ahorrarte la larga fila de gente que está comprando una.

Guinness Made for more

Dentro podrás hacerte con una audioguía totalmente gratis o adherirte a un guía que te va contando los puntos de interés de la marca a lo largo de toda la fábrica. El recorrido está organizado de tal modo que te hablan de la historia de la cerveza, cómo está hecha, su expansión, características, curiosidades y anécdotas, y más información adicional que no os voy a revelar por no chafaros la visita.

Al final del recorrido, la entrada podrá ser canjeada en uno de los tres bares disponibles por una pinta: un bar normal donde además se puede comer, un bar donde te enseñan a tirar la Guinness y puedes hacerte con un certificado de experto tirador con foto incluida, y The Gravity Bar, el bar más alto de Dublín.

Como no, nosotros optamos por subir al último bar de todos y disfrutar de nuestra pinta con una vista casi 360º de la ciudad de Dublín. El bar es una cristalera completa desde la que ves todo Dublín y disfrutas de tu bebida. Si tienes suerte puede sentarte en unos silloncitos azules repartidos por toda la sala, pero debido a la gran afluencia, mucha suerte has de tener.

Dublin desde The Gravity Bar

No sabemos si está permitido o no, pero la gente se movía libremente con su bebida de un bar a otro, de modo que lo mismo podéis tirar la pinta y subiros a disfrutarla desde las alturas, no estaría mal que preguntaseis.

Sin duda una visita obligada si te gusta la cerveza y si te quieres empapar de la historia que rodea a esta gran marca. Como apunte destacaré que la sección de publicidad fue mi apartado favorito, pocas veces se puede observar la evolución publicitaria de la época con una misma marca.

Phoenix Park

Monumento de Wellington

Después de visitar la fábrica nos dirigimos a comer al Parque Fénix, un gran parque situado al noroeste de Dublín donde hay grandes praderas verdes, bosques e incluso un zoo. El parque es enorme, tiene unos cuantos monumentos (nosotros solo vimos el de Wellington), mucho césped impoluto, zonas boscosas y hasta un zoo por si queréis hacer una visita.

Moverte por el parque es cansado, aunque todo depende de lo que hayáis hecho previamente y la hora a la que sea. En nuestro caso fuimos a comer sentados bajo el monumento y luego nos acoplamos en un banco disfrutando de las vistas y el panorama.

Temple Bar

The Wall of Fame Temple Bar

Temple Bar es un barrio de Dublín que está en el centro de la ciudad. Peatonal casi en su totalidad, alberga la actividad cultural de Dublín y por la noche es la zona favorita para salir. Podrás disfrutar de música en vivo, cafeterías y pubs, además, una de las fachadas tiene el famoso mural de The Wall of Fame. Este día salimos a reconocer el lugar, aunque ya os cuento de paso otro día fuimos a tomar algo por la noche. Abajo os hablo de la vida nocturna en Irlanda.

Día 3

Tercer día en Dublín y tras meternos nuestro desayuno gratuito nos dirigimos hasta O’connel Street para subirnos al autobús que nos llevaría de excursión a Wicklow.

Excursión a Wicklow

Lough Tay Wicklow Way

Por un total de 25€ por persona decidimos coger un viaje para visitar alguna bonita zona cerca de Dublín. El condado de Wicklow fue el elegido y he de deciros que mereció mucho la pena. A las 9:10 de la mañana nos montamos en el autobús y con un conductor muy amigable pusimos rumbo a Wicklow. El conductor nos iba contando un poco de historia irlandesa y curiosidades varias a la par que bromas y anécdotas, no estuvo mal el papel que desempeñó.

Decidió hacer una parada extraoficial en un punto ya que según nos dijo ”nos iba a impresionar el paisaje” y no se equivocó, fue abrirse ante nuestros ojos la maravillosa imagen que tenéis arriba y soltar todo el autobús un coreado OOOOOOOOHHHHHHH. Menuda preciosidad de paisaje, madre mía, por este tipo de cosas recordaba yo Irlanda, y este paisaje hizo que me reenamorase otra vez del país.

Lower lake Wicklow

Tras subirnos al autobús y abandonar el precioso valle, nos dirigimos al Parque Nacional de las montañas de Wicklow, una preciosa zona protegida con los típicos paisajes irlandeses que nos dejó encantados. Dimos una vuelta por la zona, visitamos el lago pequeño y el lago grande, situado a 1,2 km de la parada de bus. Entre medias vimos un cementerio bastante antiguo, resultó muy curioso saber las fechas de fallecimiento, ver que edad tenían y demás.

Hamburguesa The Field Kilkenny

Tras estar rodeados de naturaleza, tocaba comer, que había un hambre… así que nos dirigimos al último punto del viaje: la ciudad de Kilkenny. No os voy a engañar, poco vimos de la ciudad. Fuimos a un pub llamado The Field donde comimos y de allí no nos movimos hasta que fue la hora de partir. A mi me pusieron esa pedazo de hamburguesa que veis ahí, la cual me dejó medio K.O porque decidí acompañarla con un pinta. Lo más destacado que vimos por encima fue el castillo, estaba sacando una increíble panorámica pero la batería del móvil ese día estaba tonta y murió antes de poder completarla, así que no puedo mostrároslo.

Resto del día

Volvimos a Dublín, paseamos un poco por la ciudad sin mucho que advertir y regresamos al hotel reventados por la experiencia.

Día 4

Llegamos al cuarto día, se acercaba nuestro fin, al día siguiente partiríamos y debíamos aprovechar para ver el resto de cosas que teníamos planeado. Así que raudos y veloces empezamos por visitar Trinity College.

Trinity College

Campus Trinity College

Trinity College es la universidad pública de Dublín. Es muy conocida por ser tremendamente antigua y poseer una biblioteca muy famosa. Fuimos a ver el campus y a visitar la biblioteca, así que eso hicimos. A la biblioteca se entra por 10 euros, pero por 11 tienes una charla con un guía de media hora que te hablará de la historia de la universidad.

Así lo hicimos y descubrimos algunas curiosidades del recinto y de la universidad en si de la mano de un joven historiador que estudiaba allí. Tras acabar nuestra guía pudimos acceder a la biblioteca, famosa no solo por el edificio, sino por el libro que alberga en su interior. El Libro de Kells.

El Libro de Kells es un libro que contiene los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, no solo destaca por esto y por su antigüedad (data del año 800), principalmente lo hace por la forma en que está hecho, la obra de arte que representa cada letra, cada página, cada técnica empleada. Es un libro que, a pesar de solo tener texto, es muy gráfico, tiene muchos detalles y está considerado una de las obras de arte más valiosas.

Biblioteca Trinity college

Tras una exposición sobre el libro pasamos a lo que es la biblioteca en si, una gran sala muy bonita donde puedes pasear para ver como está hecha, fijarte en los detalles y en algunos libros expuestos. Por cierto, no se rodó ninguna escena de Harry Potter en esta biblioteca.

Panoramica biblioteca Trinity College

Al salir nos dimos una vuelta por el campus y disfrutamos de las instalaciones, muy bien montadas y muy bonitas al ser edificios muy antiguos que varían tanto en diseño.

Fish & Chips y paseo por Dublín

Fish & Chips Dublin

Nunca había comido Fish & Chips de modo que ese día fue lo que comimos. Una generosa ración de pescado con patatas calentito y muy apetitoso que me gustó muchísimo. Mira que no soy muy amigo del pescado cuando voy a comer por ahí, pero sin duda me pediré más raciones de esto la próxima vez que esté por allí. Al acabar decidimos pasear por la zona, viendo por ejemplo la estatua de Molly Malone, una figura muy conocida en Irlanda. Tras unas vueltas más por la zona nos fuimos al hotel para descansar ya que esa noche saldríamos por Dublín.

La noche de Dublín

Copas Temple Bar Pub

Bueno, “noche” más bien, porque a las 22:30 ya iban todos más pedo que Alfredo, la gente tiradísima, yéndose a casa y fatal fatal. Al parecer la cosa había empezado bastante antes y nosotros, acostumbrados al horario español, llegamos un pelín tarde. Aún así salimos por Temple Bar y nos metimos a un pub a tomar una copa. La cosa estaba cara así que alargamos al máximo como pudimos y nos volvimos al hotel dando un amigable paseo por la noche donde nos encontramos a gente ya muertísima por haberse excedido demasiado pronto para nuestros gustos.

Día 5

Llega el día de partir, tenemos el vuelo a las 6 y pico de la tarde y tenemos que dejar la habitación a las 11. El hotel nos permitía dejar las maletas en recepción, de esa forma podríamos andar libremente por la ciudad sin peso alguno, así que decidimos hacer una visita a la zona comercial de Dublín.

Grafton Street

Stephens Green Shopping Centre Dublin

Grafton Street es una calle peatonal situada en la esquina suroeste de Trinity College. Está llena de tiendas y restaurantes y artistas callejeros. Puedes comprar ropa, una hamburguesa o el típico souvenir irlandés. Allí compramos un par de regalos y un póster muy grande de Harry Potter, miramos en tiendas de ropa y tal pero todo está bastante caro (como Dublín en general) de modo que no merece la pena a menos que sea un producto exclusivo. Para dar una vuelta no está nada mal. Al final de la calle hay un centro comercial con puestos y demás tiendas que también puede ser interesante. Nosotros reparamos en una tienda de dulces y chocolates que tenía muchos tipos que en España no habíamos visto.

St Stephen’s Green

Parque St Stephens green

Saint Stephen’s Green es uno de los parques más bonitos que he visto nunca. Es una de esas cosas de las que sientes envidia que he comentado antes. Un gran parque, en medio de la ciudad, con unos jardines muy cuidados, muchas flores, un lago natural repleto de animales, etc. Ya habíamos estado antes en este parque, pero este fue el día que más estuvimos y más disfrutamos gracias al tiempo, a la música en vivo de fondo, a lo relajados que estábamos porque lo único que teníamos que hacer después era comer… Fue un buen momento de relax y disfrutar del lugar.

De vuelta

Y ahora si que si, tras dar una última vuelta por St Stephen’s Green fuimos a comer, recogimos las maletas y marchamos al aeropuerto. Llegamos pronto, pasamos los controles y nos acomodamos hablando y riendo hasta la hora de embarcar y partir.

Comida

Bocadillo Subway

Sin duda en este apartado lo que más destaca es el presupuesto del que dispongas, nosotros comimos prácticamente de servicios de comida rápida. Burger King, Mc Donald, KFC y por primera vez en mi vida: Subway. Una franquicia que hace bocadillos al momento de los alimentos que vas viendo en el expositor. La verdad es que no estuvo nada mal el bocadillo, me gustó mucho para lo económico que fue. Otro recurso era la comida disponible en los supermercados que estaba preparada para comerla sin preparar, yo hice menos uso de ella, pero también era una opción.

Normalmente cada pub ofrece también comida, así que comer bien se puede comer bien, el problema es que el precio aumenta mucho y en nuestro caso estábamos limitados en ese sentido, aunque algún capricho si nos dimos como he comentado.

Cámaras y gadgets

Dublin Garden

Cómo íbamos un poco faltos de espacio, no me llevé mi réflex, decidí llevarme solo la GoPro y el iPhone. Si, las fotos que no tienen vista gran angular están hechas todas con el iPhone, incluidas las panorámicas que veáis. Tenía un poco de miedo porque se que me encanta hacer fotografías y que probablemente echaría de menos la calidad de la réflex, pero he estado mirando las fotos y el iPhone ha estado a la altura. La GoPro me la llevé porque es una cámara que da mucho juego gracias al objetivo gran angular que tiene y a lo compacta que es.

Además también me llevé mi batería externa con la que pude cargar tanto mi móvil como el de mis amigos en caso de tener problemas. Aunque al no tener 3G, la batería solía durar mucho (salvo la mía por el uso de la cámara y alguna vez un problemilla puntual).

Todo lo bueno se acaba

Raquel David y yo en el aeropuerto volviendo a casa

Dublín me gustó mucho y en el viaje disfruté más aún. Da gusto escaparte un poco con tus amigos para ir conociendo mundo, organizártelo por tu cuenta, descubrir una ciudad que apenas conocías, meterte en el clima de allí (frío), pero que te haga sol. Todo, me gustó todo.

No podría estar más contento tanto por lo que he visto, conocido, vivido y descubierto. Sin duda, más viajes del estilo vendrán en un futuro y espero que todos sean como este.

En la etiqueta Dublín de este mismo blog podréis ir viendo todas las fotos que he hecho en el viaje.