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MyLaif es el blog personal de @PabloAsekas

Mi viaje a Roma

Mi viaje a Roma

El pasado octubre de 2015, mi chica y yo emprendimos un viaje a Roma, y como suelo hacer, voy a contaros cómo fue todo, cómo nos lo pasamos y lo que descubrimos de la ciudad de Roma.

Lo primero es explicar porqué fuimos a Roma. Básicamente porque nuestro amigo David estaba allí de Erasmus. Teníamos muchas ganas de verle y queríamos ir sí o sí, así que como Roma fue su destino, para allá que nos fuimos.

Fuimos en una fecha rara, octubre, y eso no es ni más ni menos porque encontramos la mejor oferta, porque era el mejor periodo en la universidad y porque era la mejor fecha para acudir respecto a nuestro amigo. David tenía una fecha liberada en ese momento y lo aprovechamos.

Así que sin más dilación, voy a contaros los detalles del viaje.

Viaje

El viaje a Roma

Siempre me gusta empezar con los detalles técnicos del viaje en sí, cómo hemos ido, con quien, porqué y dónde nos hemos alojado:

El vuelo

Vuelo de Ryanair a Roma

Como ya es costumbre en nosotros, volamos con Ryanair, que tenía un precio muy competente para ir a Roma. No, el precio no fue el único motivo por el cual lo elegimos, cuando viajamos a Dublín nos encantó la política de maleta más bolsa de mano en cabina. Y como sigue vigente, decidimos aprovecharlo de nuevo.

Del aeropuerto a la ciudad fuimos en uno de esos buses que te dejan en el centro por un precio muy bajo. 16€ nos costó y nos dejaba en Termini, la estación central de Roma. Este tipo de autobuses son muy cómodos porque te llevan y te traen con frecuencia y sin complicaciones. Estamos encantados y solemos recurrir a ellos sin problema.

Además, como el billete incluía viaje de vuelta al aeropuerto, al irnos sólo tuvimos que ir a uno de los puntos de salida (Termini en este caso) y ya estábamos de nuevo en el aeropuerto. Todo muy cómodo, fácil y sencillo. Además con Wi-Fi en el trayecto 1.

Alojamiento

Lamentablemente, poco os va a poder ayudar este apartado porque me quedé en casa de mi amigo toda la estancia. No tengo recomendaciones de Airbnb, ni hoteles, ni nada, así que poco más diré de este apartado.

Planning

Planear el viaje

Como todo viaje turístico, hay que planificarse bien el tiempo, Roma es una ciudad grande con mucho que ver y lo mejor que podemos hacer es planificarlo todo antes de ir.

Así que eso hicimos, revisamos un par de páginas webs, mapas, horarios y precios, y nos montamos el plan según mejor nos convenía.

Un consejo que os doy es que si sabéis que vais a ir a un sitio, miréis si podéis comprar las entradas por Internet. En Roma sobre todo, hay varios sitios en los que podéis comprar todo de forma anticipada ahorrandoos tiempo de espera e incluso dinero en ciertos casos. Esto viene genial porque en algunos sitios no estamos hablando de esperar 10 minutos, hay lugares en los que la espera asciende a una hora fácilmente.

Ojo, si sois estudiantes —sobre todo de Bellas Artes— podéis obtener descuentos, así que echadle un vistazo también, y digo esto porque muchas veces no se aplican los descuentos por Internet, así que os va a tocar chuparos la espera.

En nuestro caso, esa espera merecía la pena porque entramos gratis en muchos sitios por los distintos tipos de descuentos.

Roma

La ciudad de roma

Me ha sorprendido muchísimo Roma, por desgracia para mal. Me esperaba que una ciudad europea como es fuese distinta, más moderna, más respetuosa y más disciplinada, pero no ha sido así.

Empecemos hablando de los conductores, que están muy presentes en toda la ciudad. Son un desastre conduciendo. No respetan las normas de circulación, no respetan los pasos de cebra, los semáforos, las preferencias. Nada. La gente va a su bola, hace lo que quiere y nadie dice ni hace nada.

Es muy triste que una señora mayor no pueda cruzar por un paso de peatones porque nadie hace lo que tiene que hacer, frenar y ceder el paso. Tiene que ir alguien más joven y tirarse a la carretera para que los conductores frenen. Roma tiene mucha afluencia extranjera en cuanto al turismo se refiere, la imagen que deja es lamentable, así de claro.

Sigamos hablando de los viandantes de la ciudad. Al igual que sus homólogos motorizados, no tienen respeto por las normas generales: cruzan por donde quieren, parando el tráfico, parándose en mitad de la calle porque sí, impidiendo el paso general, no teniendo empatía por el resto, etc.

En Madrid (y ya lo he visto en más ciudades) uno cuando no quiere andar por las escaleras mecánicas, se echa a un lado, y si no se da cuenta y va a bajar o subir alguien con prisa, se echa a un lado para que pueda pasar. Esta gente no, esta gente se planta y da igual que bajes con prisa, que lo pidas, etc. Si realmente tienes prisa hay que meter cuerpo, ser lo que se consideraría un maleducado para lograr tu objetivo, porque si no, nadie te va a dejar hacer nada, y no hay nada más triste que hacerte pasar por un maleducado.

Igual pasa al subir o bajar de los sitios, nadie respeta y, o metes cuerpo, o no pasas. Es lamentable la verdad. Lo bien que funciona todo con unas normas básicas de comportamiento y la mala imagen que das cuando no las tienes…

Y hablando un poco del transporte público, cada vez tengo más claro que es cierto eso de que el de Madrid es de los mejores 2. En Roma hay dos líneas de Metro y media, así que con eso hay que jugar. Los vagones están bastante viejos pero al menos la frecuencia entre trenes es muy baja. Eso sí, para tener tan poco recorrido, es caro con ganas. 24€ una semana de uso, aunque está incluido cualquier viaje en autobús.

Esa es otra, los autobuses parecen nuevos pero por dentro están fatal, aunque siendo sinceros, nadie controla que pagues por subirte y a nadie le importa, así que se podría decir que viajar gratis por toda Roma a base de autobuses es posible. Todas las puertas se abren, se bajan algunos, tú subes y listo. Sí, hay máquinas para sellar el viaje, pero casi nadie las usa porque suelen ir llenos. Nosotros, a pesar de tener el abono semanal, pasamos de picarlo por la molestia, total, "a donde fueras haz lo que vieras", y eso hicimos.

Si vais a Roma, segurísimo que vais a muchos monumentos, como consejo os diría que lo mejor que podéis hacer es acercaros a preguntar cuándo cierran porque su horario depende de la época del año. Lo digo porque el Coliseo, sin ir más lejos, tenía puesto que cerraba a la puesta de sol, pero luego ibas y resulta que en horario de invierno cierra a las 3 de la tarde 3.

Y lo malo es que no es sólo el Coliseo, todo cierra muy pronto, no es como España, así que también hay que contar con ello porque te puede chafar algún que otro plan.

Arco del Vaticano

No sé cómo, pero Roma está plagada de vendedores ambulantes. Da igual por donde vayas que mínimo te encuentras a un par. Y son de los pesados así que como dudéis un poco, olvidaos porque os van a dar el coñazo en exceso. Como anécdota os contaré que íbamos camino de El Panteón y empezaron a caer unas gotas, de repente se dejaron de escuchar los famosos "Selfie stick, cheap selfie stick!" 4 y a los 3 minutos los mismos vendedores aparecieron con paraguas por todos lados y con la frase "Umbrellas, cheap umbrellas!. Cuando lo vimos nos sorprendió mucho y nos reímos un montón, aún lo pienso y me saca una sonrisa.

Para acabar, y esta vez con algo positivo, hay muchas fuentes de agua potable a lo largo de la ciudad, así que será raro que os quedéis sin agua o que incluso tengáis que comprar alguna botella.

Sin más dilación, os voy a relatar cómo fue nuestro viaje día a día:

Día 1

Plaza del Popolo Roma

El primer día es el del viaje, así que siempre hay que contar con ello. Tras coger el vuelo y aterrizar en Roma, cogimos el autobús antes mencionado y nos dirigimos al centro de la ciudad, a Termini.

Allí nos esperaba David que, tras efusivos saludos, nos llevó a su casa para que dejásemos las maletas. En el trayecto nos sacamos el bono de viaje y ya empezamos a ver los comportamientos de los que nos hablaba David desde que llegó y de los que os he hablado yo arriba.

Tras dejar las maletas no nos lo pensamos dos veces y nos volvimos al centro, más concretamente a la Plaza de España, para demostrar nuestros orígenes 😂.

Tras verla decidimos ir a la Plaza Popolo, que por desgracia estaba en reformas y no pudimos verla en su máximo esplendor. Pero aprovechamos para sentarnos y comer algo. Os recomiendo no sólo quedaros ahí, sino subir al parque que hay más arriba con el que podréis tener una buena vista de Roma y la plaza en sí.

David y yo en el Vaticano

Tras comer y ver un poco la zona decidimos ir al Vaticano. No soy nada religioso, es más, soy más ateo que otra cosa, pero teníamos muchas ganas de verlo y disfrutar de la arquitectura y la plaza en general.

Estuvimos haciendo fotos, grabando time-lapses, haciéndonos fotos a nosotros mismos e informándonos sobre cómo entrar a la Basílica de San Pedro y cómo visitar los Museos del Vaticano. Pasamos una buena tarde en la plaza viendo a la gente ir y venir, y disfrutando del entorno.

Al salir de la plaza decidimos ir a casa, como todo cierra muy pronto (y más en horario de invierno) pues poco más se podía hacer, además estábamos bastante cansados del viaje y de madrugar. Recuerdo que de camino a casa pasamos por una heladería bastante económica que nos gustó mucho.

Día 2

David Raquel y yo en El Foro Romano

Empezaba lo bueno. Nos levantamos a una hora decente pero ya con miras a patearnos media Roma. Por suerte, teníamos un esquema marcado de lo que queríamos ver antes de llegar así que sólo teníamos que seguir el planning.

Circo Máximo

Nuestra primera parada fue el Circo Máximo, una explanada de tierra donde te dicen que ahí se corría y se hacían juegos y tú te lo crees porque no te queda otra.

En realidad es simplemente una explanada. No tiene más y lo mejor que podéis hacer es informaros sobre lo que hacían allí, que tipos de juegos, etc. Así, con un poco de imaginación, le podréis dar vida y disfrutarlo un poco más. Este es el típico ejemplo en el que la realidad aumentada móvil podría dar vida a lo que realmente fue, porque de por sí es un poco triste. Es más, nosotros lo vimos porque nos pillaba de camino.

Palatino

El Palatino de Roma

Seguidamente fuimos al Palatino y lo hicimos por una razón principal: Da igual dónde compres la entrada, que con ella vas a poder entrar al Palatino, al Foro Romano y al Coliseo. Habíamos leído que el mejor sitio para comprarla era el Palatino porque no había mucha gente, y así lo hicimos.

Y fue completamente cierto. No había gente para sacar las entradas y en un momento nos hicimos con las entradas que nos valdrían para los tres lugares.

El Palatino romano

Este es uno de los lugares en los que la entrada sale gratis por ser estudiantes de Bellas Artes. Nosotros llevamos la prueba de la matrícula de ese año y no hubo problema, aunque recuerdo que la chica quería ver si habíamos pagado o no dicha matrícula, cosa que no le mostramos alegando que se pagaba al final del año por estar becados.

Total, que tras conseguir entrar, guardamos las entradas para los demás sitios. Hay que tener en cuenta que la entrada tiene una duración de dos días. No hace falta que os deis la paliza en ese día, podéis hacerlo en dos.

El Palatino no tiene mucho la verdad, basta con ver las ruinas y las vistas que deja de la ciudad.

Foro Romano

Foro Romano

Desde el Palatino se puede bajar al Foro Romano sin problemas, así que eso hicimos. Lo vimos desde arriba y poco a poco fuimos pasando por todos los lugares.

Hay que tener en cuenta que es muy grande y que verlo os llevará su tiempo, lo digo para que os planifiquéis bien y aprovechéis sin problemas los dos días que hay de entradas. Además, los horarios que usan son un poco raros como os he comentado antes.

La zona está muy bien porque conserva muchas cosas y mucho mejor que El Palatino, te puedes hacer una idea mejor de lo que era y de cómo funcionaba todo. Si encima vas con conocimientos previos o con un guía, pues mucho mejor.

Museos Capitolinos

Museos Capitolinos

Al acabar de visitar el Foro Romano nos fuimos a comer. Nos decantamos por probar las pizzas romanas y acudimos a una pizzería que vendía porciones de pizza poco comunes: Salmón, patata, panceta con vinagre de módena, y mascarpone con tomates.

Son cosas que en España no se encuentran fácilmente y que se sale de lo común. Así que nos apetecía bastante probarlas. No estuvo mal, pero recuerdo que no era para tanto. Fue buena la experiencia pero no es nada del otro mundo 5.

Al acabar de comer, volvimos a intentar entrar al Coliseo, pero como critico arriba, cerraba a las 3, cuando el sol se ponía a las 5 o 6 de la tarde. Por suerte, la entrada que “compramos” nos valía para el día siguiente así que no nos preocupó mucho.

Loba de Romulo y Remo

Como ya estábamos en el centro, aprovechamos para ir a los Museos Capitolinos. Por 2€ (descuento por estudiar Bellas Artes) pudimos ver todo lo que exponían, entre lo que se encuentra la estatua de Rómulo y Remo siendo amamantados por la loba Luperca.

Fuimos muy tarde, así que pudimos disfrutar del museo para nosotros solos, cosa que estuvo genial.

Mirador del Foro Romano

Mirador del Foro Romano de noche

Al acabar de visitarlo, fuimos al mirador del Foro Romano, que está al lado del museo. Es una visión muy buena desde arriba de lo que habíamos visto por la mañana, así que nos dio otra perspectiva.

Creemos que se tendrían que haber encendido las luces para alumbrarlo, pero como hubo un cambio de hora no se encendieron. Todo puede ser que tampoco haya luces, porque no lo recuerdo, sería raro que no las hubiera.

Raquel y yo en el Mirador del Foro Romano

En cualquier caso, es un lugar al que recomendaría ir sin ninguna duda, como digo, aporta otra perspectiva y uno se percata de la magnitud del lugar.

Día 3

Yo en el Coliseo romano

Una mañana más, un día más. El plan estaba establecido aunque con la pequeña alteración del día anterior y los horarios especiales del Coliseo.

Coliseo

El Coliseo romano

Fue levantarse y salir hacia el Coliseo. Las entradas duraban dos días así que íbamos a disfrutar de la visita sin problema y antes de que caducase la entrada.

Nada más llegar, había mucha gente en los alrededores, así que nos pusimos a buscar la entrada directa sin necesidad de comprar nada. Una vez que lo encontramos pasamos los tornos y teníamos libre acceso al monumento.

Subir escaleras, bajarlas, ver el interior, pasar al interior y ver las ruinas. Es una visita bastante rutinaria.

Si el coliseo es un óvalo, uno puede caminar por tres cuartas partes de la grada. La parte de la plataforma que se ve en las fotos es una reconstrucción posterior que simularía el suelo en el que los gladiadores competían. Vi gente por allí pero desconozco cómo acceder. Imagino que pagando más, porque siguiendo el camino natural del recorrido uno no encuentra el acceso.

Me hubiera gustado ver más carteles contando la historia, para qué se usaba, datos curiosos, etc. Así todo se hace más ameno.

Por último, no puedo evitar criticar la reconstrucción del monumento. Lo siento pero no me parece bien. Conservar sí, pero restaurar me parece innecesario. La gracia de los monumentos no es ver cómo eran, sino ver que lo que hicieron ha durado hasta hoy y saber que lo hicieron con los pocos medios que se tenían en aquella época. De nada me sirve ver ahora cómo lucía antes, más que nada porque encima creo que se lo están cargando. Y una vez más, los móviles y la realidad aumentada pueden hacer magia en este campo para aquellos curiosos que quieran ver cómo era todo originalmente 6.

Museos Vaticanos

Capilla Sixtina

Tras salir del Coliseo nos dirigimos directamente a los Museos Vaticanos. La entrada la compramos por Internet, de modo que nos saltamos una fila enorme de personas que estaban esperando para entrar. Cuando digo enorme, digo ENORME. Toda la calle que subía hacia la entrada estaba repleta de gente para comprar las entradas.

Nosotros tiramos hacia la puerta y entramos directamente para sacar el documento válido de entrada. Las entradas sacadas por Internet sólo son un justificante de pago, ellos deben comprobarlo y darte las entradas reales.

Ojo, hay que dejar las mochilas y los abrigos en consigna. Es gratuita y tratan bastante bien todo el material, así que con que os llevéis los objetos esenciales, tendréis más que suficiente. No os olvidéis de la cámara que hay mucho que fotografiar.

La visita es larga. Muy larga la verdad. Hay mucho que ver y, por suerte para los que tengan prisa, hay atajos para ir al premio final: La Capilla Sixtina.

Raquel David y yo en la Capilla Sixtina

Durante el camino vimos estatuas, cuadros famosos, objetos egipcios y sobre todo, la magnitud del lugar.

El final es la joya de la corona, lo que todos queremos ver, la Capilla Sixtina. Hay bastante tensión dentro si os soy sincero. Mucha gente, mucha seguridad, todos pidiendo silencio, prohibido hacer fotos, etc. Todo eso se traduce en estar más pendiente de si estás haciendo algo mal que de disfrutar del arte que hay en las paredes.

Pero bueno, por suerte puedes tirarte el tiempo que quieras, así que paciencia y a disfrutar semejante obra de arte.

Basílica de San Pedro

Basilica de San Pedro

Al salir de los Museos Vaticanos nos fuimos a la Plaza de San Pedro a comer. Nos sentamos tranquilamente y comimos un poco mientras esperábamos entrar en la Basílica de San Pedro.

Si deseáis entrar, que sepáis que por muy larga que parezca la fila, va rápido. Esa fila se forma porque hay que controlar el acceso a través de un detector de metales y de rayos para las mochilas y los bolsos. Suelen tener varios puntos así que no hay necesidad de colarse ni nada por el estilo 7.

Plaza de El Vaticano

Una vez dentro, vamos caminando hacia la entrada de la Basílica y vemos toda la Plaza de San Pedro desde el centro, como la ve el Papa cuando da alguno de sus discursos.

Y de ahí, al interior.

Interior de la Basilica de San Pedro

No sé cómo describir la basílica.

Es enorme, muy alta, lujosa y bonita. Estoy seguro de que si además sois creyentes, significará mucho más.

Que sepáis que se exige mucho respeto estando dentro. Nadie te va a obligar a hacer nada religioso pero sí que te exigen silencio, respeto a los creyentes y a las personas que están allí enterradas, etc.

Así que alucinando con todo lo que vimos y la inmensidad del lugar, nos fuimos a casa para cenar tranquilamente y dar una vuelta por la zona.

Basilica de San Pedro El Vaticano

Día 4

Raquel David y yo con El Vaticano

Y empieza nuestro último día completo en Roma. Esta vez tenemos bastantes menos cosas que ver, y nos centramos un poco en nosotros mismos.

Castillo de Sant’Angello

Castillo de Sant Angelo

De buena mañana nos fuimos al Castillo de Sant’Angello. Edificio muy antiguo que ha variado su uso hasta evolucionar en un museo. Para que os hagáis una idea, desde casas privadas hasta fortaleza militar, pasando por cárcel y refugio papal.

Es otro icono de Roma, así que había que verlo sí o sí. Y encima, como la entrada es gratuita para estudiantes de Bellas Artes, no nos podíamos resistir.

Desde fuera puede parecer pequeño, pero la verdad es que es bastante grande una vez estás dentro. Encima, como tiene unos cuantos niveles o pisos, es fácil perderse un poco y no saber qué queda por ver. Nosotros no paramos hasta que llegamos a la cima, de modo que dimos más de una vuelta en vano.

A lo largo del recorrido, podemos ver vistas del castillo, de Roma y una recreación que nos enseñaba qué se hacía en cada nivel. Aunque con lo antiguo que fue, estoy seguro de que han variado mucho las cosas a lo largo de ese tiempo.

Rio Tiber desde el Castillo de Sant Angelo

Nadie os controla la estancia, así que si sois fans de la historia y el arte os podéis tirar ahí todo lo que queráis que nadie os va a decir nada.

Panteón

El Panteon

Al terminar la visita fuimos a hacer la compra y comimos en casa.

Por la tarde nos acercamos al Panteón. Otro edificio mítico que hay que visitar. La entrada es gratuita y por si os lo estáis preguntando: sí, el agujero está abierto. Al día siguiente, David volvió con otros amigos y vio cómo tenían la zona acordonada porque estaba el suelo mojado debido a la lluvia.

Techo de El Panteon

Eso sí, sentaos si podéis en la plaza de fuera porque es curioso ver todo lo que ocurre al rededor de ese antiguo edificio que está en mitad de Roma.

Fontana di Trevi

Fontana di trevi

Aprovechando que estábamos por la zona, fuimos a la Fontana di Trevi, la cual para nuestra desgracia estaba en obras, así que no pudimos disfrutarla en su totalidad. Pero bueno. Algo sí pudimos apreciar.

Me resultó curioso lo retraída que es la gente. Me explico: alrededor de la fuente había una gran valla de cristales transparentes y de cierta altura para poder ver la fuente. A lo largo de dicha valla había carteles en varios idiomas pidiendo que no se arrojasen monedas porque entorpecía las labores de restauración de los trabajadores.

Pues la gente, no contento con tirar la monedita, eran tan torpes que daban a la propia valla porque no calculaban correctamente. Si te fijabas en la parte superior de la valla, veías cómo el plástico estaba totalmente golpeado por casos similares. Pero a la gente le da igual, cada 4 segundos oías un golpe de plástico y alguien riéndose por su torpeza…

De copas por Roma

Tras esa reflexión, nos fuimos a un bar llamado Trinity Collage Pub dónde tienen cervezas nacionales y de importación por unos 6€ más o menos, para tomarnos un copazo. Eso de tomarte una cervecita por allí no era viable así que ya que nos poníamos, nos poníamos a lo grande, en un bar irlandés.

Tras eso, y no contentos con acabar de gastar un poco por Roma, fuimos al restaurante Dakota, donde te ponen un menú de 10€ que está muy bien y con acceso Wi-Fi gratuito. Recuerdo que la hamburguesa estaba muy muy rica.

Y de nuestra rica cena, a casa a descansar un rato y a dormir.

Día 5

Día 5, el último día que íbamos a pasar en Roma. Ese día llegaban unos nuevos amigos de David, así que Raquel y yo nos lanzamos a la aventura a recorrer un poco la ciudad por nuestra cuenta.

Con un día lluvioso, fuimos a la Plaza de España, la primera vez habíamos pasado un poco por encima pero esta vez queríamos estar un poquito más.

Después fuimos a la Plaza Navona y nos quedamos un rato para disfrutarla, fue una de las plazas que más nos gustó, tanto es así que hasta me hice con un fondo de pantalla muy bonito de ella que de vez en cuando aparece por mi escritorio.

Seguidamente nos fuimos a hacer las típicas compras que uno hace cuando va a otro país, regalos, souvenirs y esas cositas. No nos costó mucho encontrar tiendas para comprar, aunque sí nos costó más decidir qué comprar, había bastantes cosas que se salían de lo normal.

Heladeria Giolitti

Aprovechando que estábamos cerca y aunque fuese octubre, decidimos ir a la que está catalogada como una de las mejores heladerías de Roma: la heladería Giolitti.

Jamás he visto un helado como el que allí sirven, puede que sea porque no haya conocido muy buenas heladerías, no sé, pero quedamos fascinados. Cremoso, exótico, rico y sabroso. Lo tenía todo, y a precios muy asequibles: 2,5€ la tarrina de dos bolas y 1€ más por cada bola extra.

Si tenéis la oportunidad de pasar por ella y disfrutar de su rico helado, no lo desaprovechéis porque va a ser todo un éxito.

Tras disfrutar de las ricas tarrinas y del acceso Wi-Fi gratuito, volvimos dando un paseo a la Plaza de España y allí compramos un Cannoli Siciliano muy rico que David nos recomendó.

Y comiendo por el camino emprendimos el regreso a casa para conocer a otros amigos de David y recoger todo.

Tras comer a base de raciones variadas de pizzas, partimos hacia Termini donde cogimos el bus que nos llevaría de vuelta al aeropuerto que contratamos al llegar, y allí ya embarcamos y llegamos a España terminando así nuestro viaje.


Raquel y yo volvemos de Roma

En definitiva, fue un gran viaje, pero con un sabor amargo por la actitud general. ¿Puede que haya sido casualidad? No lo creo porque David nos insistió mucho en que la actitud es así todo el rato, pero sí que es verdad que los sitios que hemos visitado y las cosas que hemos visto merecen mucho más la pena que la sociedad en sí.

Roma tiene mucha historia, muchísima, y sin duda es un lugar que hay que visitar alguna vez en la vida para apreciarla. Viendo el ritmo de reconstrucción que tiene, yo no dudaría en hacerlo cuanto antes 😝.


  1. Ahora con el roaming no tiene mucho valor, pero cuando te robaban por los MB en el extranjero, es un añadido muy importante.

  2. A pesar de las carencias que tenemos por una gestión bastante lamentable.

  3. A pesar de que oficialmente, en esa época, el sol se iba a las 5 de la tarde.

  4. Los palos de selfie en aquella época estaban muy de moda, hoy probablemente estén vendiendo spinners 😂

  5. Y eso que Italia inventó la pizza.

  6. Cosa que es completamente respetable, pero creo que la reconstrucción no es la mejor forma de conseguir este objetivo.

  7. Bendita familia cristiana cuyo padre enseña a sus hijos que colarse en una fila que tarda 5 minutos como mucho, está bien.